miércoles, 22 de septiembre de 2010

como es natural

 
    Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz. 
La flor piensa: «Es como una flor».



Era un día de mierda. Día de mierda pero de verdad: había dormido 2 horas, cursaba a las 8 de la mañana una materia que no me gusta y después otra muy pero muy aburrida, le había dicho a mi novio de juntarnos y me contestó que no, parecía que iba a llover, fui al laboratorio a hacer un trámite para sacarme sangre y parece que necesito no-se-qué otro papel de la obra social (hace como un mes que me dan vueltas). Feo, muy. 

En el medio de todo eso, cuando volví de la facultad estaba una banda tocando en 7 y 50 y me senté a escucharlos y eran muy pero muy parecidos a Debout sur le zinc si no tuvieran cantante.   Es muy loco ver cómo la gente reacciona a las bandas que tocan en la calle: por un lado, un viejo se acercó a uno de los trompetistas y pareciera que le dijo cosas horribles, porque el chico por un momento se puso re caliente mientras el viejo se iba haciendo fuck you. Por otro: 15 personas (todos transeúntes de por ahí) que se habían parado a escucharlos, 4 o 5 estabamos sentados en el medio de la vereda viendolos tocar. Eran buenísimos, así que me quedé a verlos hasta que terminaron ( total dale, cualquier cosa con tal de no estudiar para los parciales de la semana que viene). 

Cuando me fui a la parada del colectivo me senté cerca de una puerta, me daba todo el sol en la cara. Tenía que ir a el Centro Cultural acá en Ensenada porque mi hermana exponía unos dibujos con el jardincito. Y en eso estaba, esperando el 307 medio caliente por las vueltas con el laboratorio, cuando de la nada en frente mío aparece un chico y levanta una flor tirada en la vereda, y me la da. A mi. "Antes de que la pisen... " dice, y se va. Creo que le dije gracias. La flor se estaba marchitando ya, pero era grande y hermosa. Después me puse a pensar y definitivamente es una flor comprada. Acá la tengo, en un jarrón, mientras me pregunto si alguna chica se habrá enojado con su novio y la habrá tirado a la mierda, desencadenando esa situación tan rara, o si simplemente se le habrá caído a algún señor que vendía flores. No importa: yo estoy chocha con mi flor y con la naturalidad de los eventos de semejante día de mierda. Brindo por muchos más así.

2 comentarios:

Be, dijo...

podría haber sido peor el día che, me encantó la historieta, que loco que te pase eso ! jaj un beeeeso lu

tatiana dijo...

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